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POLICIALES

15 de julio de 2022

Un caso increíble La traición a un narco que le costó la vida a un bicicletero y dejó a nueve policías presos

(AGP).- (Policiales).- Lo quiso estafar con cinco kilos de cocaína y lo pagó caro. Un caso que también desnudó la corrupción en las fuerzas de seguridad.

Ahora están como testigos de la causa. Pero el 10 de febrero llegaron a la puerta de la comisaría 6ta. de Moreno como cómplices de una estafa a un narco. "Bueno, vayan al auto que ahí les dejamos un regalito", les dijo uno de los policías que participó del negocio y los dos testigos se fueron a pie, contentos: creían que en el baúl encontrarían los dos kilos y medio de cocaína que les correspondían.

Debían compartir el botín con José "Diosito" Gutiérrez, un bicicletero y amigo que les había propuesto un negocio que parecía terminado y exitoso. El reparto iba a ser de más de 800 mil pesos para cada uno.

Pero​ no llegaron a subir al auto: cinco policías de la División Drogas Ilícitas de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Moreno les cortaron el paso y los detuvieron.

​En la comisaría 6ta. quedaron los narcotraficantes Osvaldo "Tío" Torres y su pareja, Julieta Zárate. Eran los dueños de los 2,5 kilos de cocaína que estaban en poder de los que ahora son testigos. También, de la otra parte del botín: 2,5 kilos de cocaína que se quedaron tres policías de la seccional de Moreno.

Es que minutos antes de que Torres y Zárate llegaran a la comisaría de Moreno se habían reunido en la localidad de Francisco Álvarez con los dos testigos. En una esquina donde no hay cámaras ni señal de celular. Los primeros llegaron con los 5 kilos de cocaína que supuestamente los testigos iban a comprar a 25 mil dólares.

Sin embargo, estaba todo planeado: dos policías llegaron en un patrullero y sorprendieron a los cuatro. En realidad, solo fue sorpresa para los narcos. A los testigos los dejaron ir; ellos formaban parte del plan que habían pensado juntos.

​La pareja fue trasladada a la comisaría. "Notificaron a la Justicia sobre la detención de Torres. Pero escribieron que solo tenía 3 gramos de cocaína. Entonces la fiscalía decretó liberarlo a las horas", cuenta a Clarín un investigador.

​En la DDI pasaría lo mismo. Los policías notificaron a la Justicia de la detención de las dos personas, pero informaron que les secuestraron 3 gramos de cocaína escondidos en un billete de cien pesos, quedándose con los casi 2,5 kilos restantes.

Los dos amigos pasaron de estafadores a estafados. De ladrones a víctimas. Recuperaron su libertad, aunque volvieron a sus casas con las manos vacías. Hasta ese 10 de febrero era un secreto que solo sabían los policías, los testigos y la pareja.  

​El otro protagonista de la historia es José Gutiérrez (43), el bicicletero y amigo de los testigos. Él también sabía el secreto. Pero empezó a hablar. Les contó a varios de sus vecinos de Villa Arrarás, General Rodríguez, lo que había pasado. Tenía mucho miedo. Era el entregador. El que había contactado a Torres con los testigos, para hacer la compra de 5 kilos. 

​"Desde el 11 de febrero desapareció de la bicicletería. No fue más. Algunos vecinos cuentan que rara vez no salía de su casa", recuerda un investigador. "Era consciente de la persona a la que había entregado. Y se la pasaba advirtiendo que si lo mataban era por orden de 'el Tío' Torres", agrega la fuente.     

Su intuición no falló. El 15 de febrero, pasadas las 23, dos personas en moto estacionaron en la puerta de su casa. Patearon la puerta, entraron y le exigieron "la droga" a los gritos. Gutiérrez les dijo que no sabía de qué hablaban, negó todo.

​Segundos después, lo hicieron arrodillar en el patio de su casa y uno de los atacantes gatilló su pistola 9 milímetros. El bicicletero recibió dos proyectiles y murió a los pocos minutos delante de su mujer -embarazada- y sus dos hijos, menores de 7 años.

La investigación

​A partir del homicidio, el secreto iba a comenzar a conocerse. Los investigadores entendieron rápidamente que se trató de un ajuste de cuentas. Gutiérrez era un ex adicto a las drogas. Torres, su dealer. La persona que le vendía la droga que consumía.

​Hace unos años, el bicicletero había comenzado a ir a la iglesia y terminaría dejando de consumir cocaína. Pero este verano se reencontró con su ex dealer. Se vieron un par de veces, como amigos. Siempre en su local.

Gutiérrez no tardó en notar el "progreso" del traficante. Ya no era una persona que solo se dedicaba al narcomenudeo. Ahora conseguía y vendía kilos. Y se tentó. Planeó traicionarlo, robarle. Para eso, eligió a dos amigos. Los puso en contacto con Torres. Le dijo que sus dos amigos querían comprarle cocaína al por mayor. Harían una transacción de 5 kilos.

​Los dos amigos, además de reunirse con Torres, se juntaron con dos policías y planearon todo. El resto de la historia es conocida. 

Personal de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la Policía Federal (PFA) y de la División de Investigaciones Complejas de la Fiscalía General del Departamento Judicial Moreno-General Rodríguez terminaron de entender la trama a mediados de abril.

En la madrugada del 21 de ese mes, se realizaron todos los procedimientos: detuvieron a nueve policías (tres de la 6ta. de Moreno y el resto de la DDI). A Torres y a su pareja no los encontraron. Ni en su casa de Villa Trujui, Moreno, ni en domicilios familiares. Estuvieron prófugos durante 34 días.

Los detuvieron en Gualeguaychú, Entre Ríos, el 25 de mayo. Ella está imputada por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Él, también. Aunque lo acusan de un delito más grave: instigar el homicidio de Gutiérrez. Ambos se negaron a declarar.

​"Nos están faltando los autores materiales del crimen. Solo tenemos las descripciones. Pedimos a los testigos que se acerquen a brindar información", dicen desde la UFI 10 de General Rodríguez. En la actualidad la causa recayó hace una semana en la UFI 12, a cargo de Leandro Ventricelli.

Narcopolicías

Los policías detenidos son el capitán Abel Ramón Acosta, la oficial principal Gabriela Noemí Ibarra, el sargento Leonardo Fabián Biotti, el oficial Juan Eduardo Vieira, el oficial Alexis Abel Romero, el subteniente Sebastián Eduardo Perín, el suboficial alcalde Ángel Rufino Morales, el oficial ayudante Claudio Sebastián Branchi y el subteniente Darío Roberto Torres.

​En uno de los domicilios de un policía secuestraron marihuana y un arma calibre 22 no registrada. 

La acusación para ellos es de "robo agravado por ser cometido en poblado y en banda, por el uso de arma y por ser integrantes de una fuerza de seguridad en concurso real con falsedad ideológica de documento público y tenencia de estupefacientes con multas de comercialización".

​La oficial principal Gabriela Noemí Ibarra, una de las detenidas, era jefa del Gabinete de Investigación Antidrogas. Es hija de Alberto Daniel Ibarra, un comisario jubilado que, por el escándalo, tuvo que renunciar al cargo de subsecretario de Seguridad del Municipio de General Rodríguez.

Hasta el momento solo declararon tres agentes. Aportaron poco. Se limitaron a decir que "participaron del procedimiento, que hicieron el acta y que no vieron gran cantidad de droga". 

La pareja narco no contaría con antecedentes penales. Torres tenía una causa vieja y prescrita, por robo, por el que fue a un juicio abreviado. Los testigos que ayudaron a reconstruir la historia aseguraron que siempre se movían de a dos.

​"Vendían cocaína en distintos barrios de General Rodríguez. Cambiaban según el día. Creemos que alguien les avisó de los primeros allanamientos, porque la casa estaba vaciada. Aun no sabemos si responde a otra persona que los pudo presionar para que recuperen la droga", cerró otro investigador. 

*Fuente Diario Clarín

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