Jueves 26 de Mayo de 2022

Hoy es Jueves 26 de Mayo de 2022 y son las 18:35 - La producción automotriz retrocedió casi 10% en mayo / La recaudación de impuestos subió 23% interanual en mayo / Cristiano Rattazzi: "No se puede dejar atrasar el dólar" /

POLICIALES

15 de junio de 2016

JOSÉ LÓPEZ: son casi 9 millones los dólares que quiso esconder en un convento

(AGP).- José López fue clave en el reparto de la obra pública K. Tras un llamado al 911, la policía halló al ex funcionario en General Rodríguez: desesperado, tenía bolsos con plata y una carabina. Esta madrugada terminaron de contar el dinero.

Tres y media de la mañana. Noche cerrada, y helada. Un colchón de niebla amortigua el ronquido de la camioneta Meriva gris, cuyas luces cortan la oscuridad como dos cuchillos que abren la masa oscura del campo bonaerense, apenas interrumpida por el filo de unas pocas casas bajas. Desvelado, Omar Jesús Ojeda escucha la frenada frente a su casa, y cuando abre la ventana cree seguir soñando: agitado y a las corridas, un hombre se baja de la camioneta, saca unos bolsos de atrás y comienza a tirarlos por encima del paredón del convento Nuestra Señora de Fátima, donde unas monjitas viven sus días de recogimiento. Luego toca el timbre, y le abren la puerta. Recobrado de la sorpresa, Omar corre al teléfono y llama al 911. Son las 3:53. Sabe que la mera descripción de lo que acaba de ver lo asemeja a un chiflado noctámbulo, pero no importa. Tres minutos después, un primer móvil del Comando de Patrulla de General Rodríguez llega al monasterio; antes de las 4 se presenta otro. Golpean la puerta, entran al convento y detienen al misterioso salteador, que estaba en la cocina. Entonces, la sorpresa: con los ojos desorbitados pero sin oponer ninguna resistencia, el poderoso ex secretario de Obras Públicas durante los tres gobiernos kirchneristas, José López, pide que no disparen. Desparramados a su alrededor y en el baúl de la Meriva, cuatro bolsos y una valija con casi nueve millones de dólares, relojes de alta gama y una carabina.

Con caballos en lugar de la camioneta, sacas de tela en vez de bolsos y la cruda estepa patagónica a cambio de un estéril descampado bonaerense, la escena de ayer a la madrugada bien podría animar un capítulo de las correrías de Butch Cassidy, el famoso ladrón estadounidense que hace más de un siglo protagonizó varios golpes tan cinematográficos como la huida que ayer quiso coronar López.

La noticia del suceso recién llegó pasadas las diez de la mañana, para inundarlo todo de asombro y estupor. Y el escándalo recién comenzaba: con el correr de las horas se supo que el ex funcionario kirchnerista había intentado sobornar los policías con un millón de dólares para que lo dejaran irse, y que buscó esconder en el convento 160 bultos con 8,5 millones de dólares, que la policía tardó horas en poder contabilizar porque los billetes estaban húmedos y las máquinas contadoras se trababan. Debieron contarlos a mano. En el tesoro nocturno también había euros, yenes y billetes qataríes. Además, se encontraron dos relojes Rolex, dos relojes Omega, dos Hamilton y un Tommy Hilfiger, y un recibo de compra de un banco chino. ¿La frutilla? Una carabina SIG SAGUER calibre 22, y un cargador con 25 cartuchos.

Los policías Pablo Delmo Román, Fernando Sei, Carolina Czuyc y Alejandra González entraron a la cocina del convento de la calle General Mansilla cuando López intentaba ocultar ese arma, cuya portación vencida permitió justificar la detención del ex funcionario K. Otra ayuda la dieron sus palabras: “Yo robé dinero para venir a ayudar acá”, le gritó a la policía, tal como antes le había dicho a las dos monjitas que lo recibieron. “Es un hombre muy bueno”, lo describió después una de ellas –cuyo nombre no trascendió– durante una entrevista radial. “Acá venía una vez al año y ayudaba, pero ahora estaba enloquecido este hombre. Nunca mandó dinero, pero una vez al año venía, ayudaba con algo, traía té, café, cosas así, dinero nunca trajo. Ahora sí”. Sí, ahora sí.

La fiscal Antonella Occhipinti, titular de la UFI 10 de General Rodríguez, fue la primera que tomó las riendas judiciales. Su primera decisión fue convocar a la Policía Científica, que se encargó de los bolsos y demás enseres. A las nueve de la mañana, López fue trasladado a la comisaría 1° de General Rodríguez, donde permaneció hasta pasadas las 18, cuando ataviado con casco y un chaleco antibalas, bajo una lluvia de insultos y con un fuerte operativo de seguridad comandado por el Grupo Halcón, lo sacaron de allí para llevarlo a una dependencia policial de Moreno, en donde permanecerá al menos hasta mañana.

A esa hora, el juez federal Daniel Rafecas ya había emprolijado un poco los papeles para encuadrar a López en alguna de las causas que lo tienen imputado. Hasta entonces, el segundo de Julio De Vido en el ministerio de Planificación pasaba las horas envuelto en una nebulosa judicial. Rafecas, que tenía durmiendo en su juzgado una vieja investigación por enriquecimiento ilícito contra López, aceptó el pedido del fiscal Federico Delgado y le comunicó al juez bonaerense Adrián Rivera Solari una “anotación conjunta” en la detención del ex secretario de Obras Públicas. Según fuentes de Comodoro Py, el juez lo escuchará en indagatoria mañana por la mañana. En cambio, Rafecas no respondió al otro pedido de Delgado, de pasar esta causa a la que tiene abierta su colega Julián Ercolini por una denuncia de 2008 de la diputada Elisa Carrió contra ex funcionarios y empresarios kirchneristas por presunta asociación ilícita. Un detalle: López no estaría imputado en ese expediente.

Hasta aquí, la información. Ahora, las preguntas: ¿Qué empujó a José López a dejar su domicilio en el barrio Dique Uno de Tigre –una de sus siete casas– en mitad de la noche, a las apuradas y cargado de dinero? ¿Por qué dirigió su camioneta Meriva hacia el convento de General Rodríguez?

La respuesta al primer interrogante es clave, y la más difícil de develar. Pero hay versiones. “López recibió un llamado para avisarle que iban a allanar su casa. El que lo llamó es un hombre de extrema confianza de Néstor Kirchner y que nunca ocupó un cargo. Se llama Javier Cuervo”, dijo a Clarín un funcionario que integró la mesa chica del kirchnerismo.

La otra pregunta también es importante: en helicópteros y autos de alta gama, de a uno o con más gente, López y De Vido iban seguido al monasterio de General Rodríguez, para visitar al obispo emérito Rubén Di Monte, fallecido hace dos meses. ¿Además escondían dinero allí? Tres parejas de perros intentaban develarlo ayer, en otra escena digna de Butch Cassidy.

Esta madrugada, hubo una respuesta para la cantidad exacta de dólares que había en las bolsas. Con máquinas y a mano terminó el conteo: había 8.892.000.

 

COMPARTIR:

Comentarios

Escribir un comentario »

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!