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3 de agosto de 2015

Jorge Fernández Diaz: “La campaña del miedo se pone un tanto esotérica.”

Por Dr. Antonio Las Heras
“La campaña del miedo se pone un tanto esotérica.”
(La Nación, domingo 26 de julio de 2015).- En la sección “Opinión” del matutino La Nación (Buenos Aires) el periodista y escritor Jorge Fernández Díaz se refiere a la situación política en la Argentina, en un artículo titulado “La campaña del miedo se pone un tanto esotérica".

En la sección “Opinión” del matutino La Nación (Buenos Aires) el periodista y escritor Jorge Fernández Díaz se refiere a la situación política en la Argentina, en un artículo titulado “La campaña del miedo se pone un tanto esotérica”;  y en relación a unos episodios sucedidos en torno al candidato a la presidencia de la nación, Ing. Mauricio Macri, escribe lo siguiente:

“Para ridiculizarlo repartían un audio en el que el alcalde amarillo comentaba su afición por la armonización budista y lo mezclaban aviesamente con el falso rumor de que una vidente ecuatoriana le había hecho una “limpieza” después de la derrota electoral en Santa Fe. Confundir una técnica budista de autoconocimiento y templanza surgida de una doctrina filosófica milenaria con una mera superchería esotérica autoincrimina a los operadoras en su ignorancia, en su mala fe…”

Entendemos que al escribir de este modo, el articulista ha incurrido en un grave error por el cual confunde al lector haciéndole creer que la “armonización budista” no es esotérica y, por ello, algo tan confiable como la ley de gravedad (permítasenos la ironía) y que una arcaica forma de armonización como es “la limpia” es “una mera superchería esotérica.” Exhibe esa frase a la vez, una tendenciosa y discriminatoria forma de pensar, donde dos temas absolutamente esotéricos – como lo son las prácticas ceremoniales y rituales budistas tanto como las igualmente antiguas y precolombinas técnicas de “limpieza” usuales en los pueblos originarios – son presentados en forma diferente: una como fuera del ámbito esotérico (la armonización budista) y la otra  como “mera superchería” (sic).  

La expresión “armonización” en sí misma – tan utilizada a partir de la Nueva Era – es, en términos académicos, de absoluta imprecisión. Quienes la practicamos conocemos que provoca beneficios tanto espirituales como intelectuales y físico/materiales. ¡Pero cuán difícil resulta demostrarlo si queremos aplicar la metodología de la investigación científica! No hay diferencia entre la armonización practicada por una guía budista y la “limpia” (sinónimo aquí de armonización) realizada por quien decidió practicar antiquísimas ceremonias chamánicas.

Tales “limpias” aún son frecuentes – realizadas sea por varones o mujeres de los pueblos originarios – tanto en la Argentina como en otros sitios de América. Tales procedimientos merecen todo nuestro respeto. No sólo por que – por comprobación empírica – hemos constatado que funcionan favorablemente, sino por que forman parte de la cultura en que pueblos milenarios se desarrollaron dejando su impronta en la Historia de la Humanidad.

Con el mismo criterio que utilizó Fernández Díaz para rotular “mera superchería” habría que aplicarla a quienes – desde el siglo XIX – fabrican en La Coruña talismanes contra la Magia Negra imbuidos de sus orígenes celtas, así como a quienes – católicos practicantes – deciden llevar un relicario que contiene algún trozo de hueso atribuido a algún santo o los beneficios del agua bendita. Muchos llamarán “ignorancia”, “superchería” “charlatanismo” a todo esto. Nosotros preferimos llamarlo intolerancia. Y, obvio, toda intolerancia nace del temor a lo desconocido que provoca la ignorancia.

Lo importante, a nuestro juicio, habida cuenta que nos encontramos en el Siglo XXI, es que seamos capaces de respetar las diferentes maneras de manifestación esotérica que los humanos, a través de los tiempos y lugares, hemos generado con la ambición legítima de estar un poco mejor durante el tránsito terreno. 

 

 

 

Antonio LAS HERAS es doctor en Psicología Social y magíster en Psicoanálisis (UAJFK) Docente del curso de Psicología Junguiana en la Universidad Argentina John F. Kennedy. Presidente de la Asociación Argentina de Parapsicología (AAP) Fue Secretario General (1998/2001) de SADE, Sociedad Argentina de Escritores; actual Socio Honorario.

www.antoniolasheras.com   alasheras@hotmail.com   @LasHerasAntonio

 

En la sección “Opinión” del matutino La Nación (Buenos Aires) el periodista y escritor Jorge Fernández Díaz se refiere a la situación política en la Argentina, en un artículo titulado “La campaña del miedo se pone un tanto esotérica”;  y en relación a unos episodios sucedidos en torno al candidato a la presidencia de la nación, Ing. Mauricio Macri, escribe lo siguiente:

“Para ridiculizarlo repartían un audio en el que el alcalde amarillo comentaba su afición por la armonización budista y lo mezclaban aviesamente con el falso rumor de que una vidente ecuatoriana le había hecho una “limpieza” después de la derrota electoral en Santa Fe. Confundir una técnica budista de autoconocimiento y templanza surgida de una doctrina filosófica milenaria con una mera superchería esotérica autoincrimina a los operadoras en su ignorancia, en su mala fe…”

Entendemos que al escribir de este modo, el articulista ha incurrido en un grave error por el cual confunde al lector haciéndole creer que la “armonización budista” no es esotérica y, por ello, algo tan confiable como la ley de gravedad (permítasenos la ironía) y que una arcaica forma de armonización como es “la limpia” es “una mera superchería esotérica.” Exhibe esa frase a la vez, una tendenciosa y discriminatoria forma de pensar, donde dos temas absolutamente esotéricos – como lo son las prácticas ceremoniales y rituales budistas tanto como las igualmente antiguas y precolombinas técnicas de “limpieza” usuales en los pueblos originarios – son presentados en forma diferente: una como fuera del ámbito esotérico (la armonización budista) y la otra  como “mera superchería” (sic).  

La expresión “armonización” en sí misma – tan utilizada a partir de la Nueva Era – es, en términos académicos, de absoluta imprecisión. Quienes la practicamos conocemos que provoca beneficios tanto espirituales como intelectuales y físico/materiales. ¡Pero cuán difícil resulta demostrarlo si queremos aplicar la metodología de la investigación científica! No hay diferencia entre la armonización practicada por una guía budista y la “limpia” (sinónimo aquí de armonización) realizada por quien decidió practicar antiquísimas ceremonias chamánicas.

Tales “limpias” aún son frecuentes – realizadas sea por varones o mujeres de los pueblos originarios – tanto en la Argentina como en otros sitios de América. Tales procedimientos merecen todo nuestro respeto. No sólo por que – por comprobación empírica – hemos constatado que funcionan favorablemente, sino por que forman parte de la cultura en que pueblos milenarios se desarrollaron dejando su impronta en la Historia de la Humanidad.

Con el mismo criterio que utilizó Fernández Díaz para rotular “mera superchería” habría que aplicarla a quienes – desde el siglo XIX – fabrican en La Coruña talismanes contra la Magia Negra imbuidos de sus orígenes celtas, así como a quienes – católicos practicantes – deciden llevar un relicario que contiene algún trozo de hueso atribuido a algún santo o los beneficios del agua bendita. Muchos llamarán “ignorancia”, “superchería” “charlatanismo” a todo esto. Nosotros preferimos llamarlo intolerancia. Y, obvio, toda intolerancia nace del temor a lo desconocido que provoca la ignorancia.

Lo importante, a nuestro juicio, habida cuenta que nos encontramos en el Siglo XXI, es que seamos capaces de respetar las diferentes maneras de manifestación esotérica que los humanos, a través de los tiempos y lugares, hemos generado con la ambición legítima de estar un poco mejor durante el tránsito terreno. 

 

 

 

Antonio LAS HERAS es doctor en Psicología Social y magíster en Psicoanálisis (UAJFK) Docente del curso de Psicología Junguiana en la Universidad Argentina John F. Kennedy. Presidente de la Asociación Argentina de Parapsicología (AAP) Fue Secretario General (1998/2001) de SADE, Sociedad Argentina de Escritores; actual Socio Honorario.

www.antoniolasheras.com   alasheras@hotmail.com   @LasHerasAntonio

 

 

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