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POLíTICA

5 de abril de 2014

Scioli decretó la "emergencia en seguridad pública" en la Provincia

Será por doce meses. En conferencia de prensa, el gobernador anunció que destinará 600 millones de pesos para el equipamiento de las fuerzas de Seguridad provincial ante la crisis.

Apremiado por la evolución del delito en la Provincia, Daniel Scioli resolvió la Emergencia en Seguridad, por doce meses, como un intento desesperado para evitar el riesgo de quiebre político en su gestión.

Dispondrá de 600 millones de pesos provenientes del Banco Provincia para compra de equipamiento policial, convocará 5.000 policías retirados para tareas de prevención y represión criminal, e instalará en la agenda un sistema de botón de alarma celular. También la descentralización del 911. Y la circulación de 1.000 nuevos patrulleros. Ratificó la incorporación a la dotación de policía bonaerense (58.000 agentes) de 10.000 egresados en 2015.

Scioli quiere mostrar iniciativa, en momentos de tensión social por los hechos de violencia delictiva. En Buenos Aires se registran cuatro asesinatos por día. De cada diez casos, seis fueron con utilización de revolver, pistola, escopeta u otra arma letal. Es estadística oficial de la Procuración de la Suprema Corte.

Los episodios de linchamiento emergen como un nuevo fenómeno del desmadre de la seguridad pública. También del corrimiento de la frontera delictiva, como el caso del robo al Banco en Bernal, donde un verdadero escuadrón ilegal armado fue capaz de desafiar el esquema de seguridad con fusiles Fal, ametralladoras Uzi y arsenal sofisticado.

El gobernador señaló la presencia del narcotráfico como elemento central de su diagnóstico.

Ayer, diez años exactos después, apeló al mismo recurso institucional que su antecesor, Felipe Solá. En marzo 2004, cuando todavía los efectos del caso Axel Blumberg -secuestrado y asesinado en La Reja, en el Conurbano- agobiaba a la administración de Solá y la presidencia de Néstor Kircher, se dictó el decreto de Emergencia. Tuvo aplicación hasta 2010.

La Provincia agotó las recetas en el medio. También la tendencia a fusionar ministerio de Seguridad y Justicia. Vuelta a separar. Ensayo prueba –error.

Ahora, Scioli convoca a “todas las fuerzas políticas” para el aporte de “esfuerzos conjuntos” contra el crimen. Este lunes se reúne el Conejo Provincial de Seguridad en La Plata. La integran los partidos o frente políticos con representación institucional. El gobernador, además, requiere del parlamento la aprobación de la Policía Comunal para 49 municipios. Es un largo tironeo legislativo y político con el Frente renovador de Sergio Massa, quien asoma con una ventaja sobre el oficialismo en la instalación de la agenda pública de la Seguridad. La última expresión con el cuestionamiento al anteproyecto del Código Penal elaborado con respaldo de la Casa Rosada.

Scioli busca un equilibrio en esa tendencia. Massa y él son los dos presidenciables con mejor perfomance en los muestreos de los encuestadores.

“Las víctimas también tienen derecho”, explicó este mediodía el gobernador en la Casa de la Provincia. El mensaje está destinado a tonificar el discurso. Tiene la contradicción de la demanda social con su responsabilidad de representarlas y resolverlas.

Por las dudas aclaró: "Esto no se arregla ni fácil ni rápidamente". Tiene alguna variante próxima, como la limitación de las excarcelaciones para delitos cometidos por reicidentes y con uso de armas.

Pero, otras son de conformación mediata. Anuncio la construcción de ocho alcaidías para el traslado de 1.000 detenidos en comisarías. Previa licitación, concesión de obra y libramiento de las partidas presupuestarias, Scioli apenas podría ver terminadas las estructuras después del primer trimestre 2015.

“No podemos seguir peleando entre las fuerzas políticas. Se trata de defender la vida, nada menos. No hay espacio para egoísmos políticos”, fue el reclamo.

“Se está derramando demasiada sangre”, reflexionó en el cierre de la conferencia. Ya había repetido la frase hace unos días. Lo gravoso del tema es su certeza.

Todos saben el peligro de una sociedad desangrada por una criminalidad que no para. El máximo empeño de cada discurso parece no alcanzar.

Fuente: Clarín /AGP

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