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IGLESIA

27 de julio de 2013

Francisco llamó a luchar contra el hambre y la corrupción

Fue en un enérgico mensaje en Copacabana. Recordó también que Jesús “se une al silencio de las víctimas de la violencia” y a los jóvenes “que han perdido la confianza en las instituciones políticas”

“¿Vos, como quién querés ser? ¿Cómo Pilatos que se lavó las manos? ¿Vos sos de los que se lavan las manos? ¿De los que se hacen los distraídos y miran para otro lado? ¿O sos como el Cirineo, que ayudó a Jesús a llevar la cruz?”. Pronunciado con un acento fuerte y hasta de aparente enojo, este desafío que Francisco lanzó ayer a cientos de miles de jóvenes galvanizó a la multitud, que se había dado cita una vez más en la avenida Atlantica de Copacabana, en el quinto día de la denominada Jornada Mundial de la Juventud.

Allí, desde el palco levantado en un extremo de esa orla marítima, que sirvió de escenario para el Vía Crucis, les recordó que Jesús “se une a tantos jóvenes que perdieron la confianza en las instituciones políticas por ver el egoísmo y la corrupción ”. Y agregó: “O que perdieron la fe en la Iglesia, por la incoherencia de cristianos y ministros del evangelio”.

La jornada había comenzado tibia. Cientos de jóvenes y adultos se habían aproximado a las verjas, que durante toda esta gira han separado al Papa de su grey. Muchos aguardaban sentados o semidormidos, con muestras de la fatiga producida a lo largo de la semana por las extensas caminatas a las que obligan los ineficientes servicios de transporte.

Cuando Bergoglio pasó entre las 17 y las 18 entre las filas de fieles, extendidas a lo largo de 40 cuadras, el entusiasmo empezó a revivir. Y terminó por ser una explosión de emociones y alegría cuando el Papa Francisco les transmitió un mensaje inquietante.

Les dijo: “Con la cruz, Jesús se une a quienes sufren viendo a sus hijos presos de paraísos artificiales como la droga”. Y luego añadió: “El se une a los perseguidos por la religión, por las ideas o por el color de su piel”. Y ya hacia al final, con fuerza les dijo que Jesús “transformó la Cruz en un signo de amor, de victoria, de triunfo y de vida”.

Antes había hablado de los desperdicios de toneladas de alimentos “desechados a diario en el mundo” mientras “muchos sufren hambre”.

Con su sonrisa fácil y su predisposición a acariciar a quien se le aproxima, Bergoglio conquistó almas en este Brasil donde la mística es cosa de todos los días.

“Los doce Apóstoles”. Así se presentó ayer el grupo que había llegado desde Santa Cruz para ser parte de la multitud que desde la playa de Copacabana siguió el Vía Crucis. Y hoy seguirán ahí. “Vamos a hacer una vigilia para verlo de cerca”, explicaron a Clarín Macarena Mayorga, Sabina Oro y Eduardo Navarta.

Los doce chicos de entre 14 y 16 años –que llegaron desde Caleta Olivia, Los Antiguos y Ushuaia– ya son expertos en ver de cerca al Papa “que vino del fin del mundo” como ellos. El jueves habían dormido en la puerta de la Catedral y lo vieron a un metro. “Fue muy emocionante”, contó Carolina Millaturena junto a Moira Fitzgerald.

Hacia una hora, el Papa Francisco había pasado por ese sector de la Orla de Copacabana y ya comenzaba la ceremonia en la otra punta de la costanera. Ayer Bira, un reconocido artista de la playa de Copacabana que esculpe maravillas con la arena, le decía a esta enviada: “Con él, Dios bajó a Brasil y está aquí”. No pudo evitar el estremecimiento, mientras se tocaba la piel. “Es el mejor Papa de todos los tiempos”.

Otro tanto había ocurrido temprano con los chicos “infractores” que, en una entrevista con Francisco, recordaron el tristísimo episodio de la masacre de la Iglesia de la Candelaria, donde en 1993 fueron asesinados 8 niños de la calle por un grupo policial de exterminio.

A pesar del frío que obligó a abrigarse con lo que hubiera a mano, el cielo en Río fue esplendoroso. Según dijeron los brasileños, fue “un milagro del Papa Francisco”. Ocurre que el día anterior, Bergoglio le había recomendado al intendente carioca Eduardo Paes que ofreciera una docena de huevos a Santa Clara para que dejara de llover. Al parecer, le había dado el consejo durante un acto en el Palacio de la Ciudad. Lo cierto es que efectivamente ayer no cayó ni una gota de agua, en tanto Paes confirmaba que le había enviado la cesta con huevos al Convento de las Clarisas. El episodio fue todo un éxito en las redes sociales. Y hasta se hicieron eco los medios de prensa.

En paralelo al Vía Crucis, unos 200 jóvenes empezaron a manifestar contra el gobernador fluminense Sergio Cabral, blanco de las críticas juveniles al sistema represivo instalado en Río contra las protestas (VerMarchas ...).

Informe: Silvina Heguy

Fuente: Clarín/ AGP

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