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POLíTICA

17 de marzo de 2013

Martínez de Hoz: murió el ideólogo del programa económico de la dictadura militar

Fue ministro de Economía entre 1976 y 1981. Abrió la importación y estimuló la especulación financiera. Tenía 87 años.

 

Nacido en esos hogares de varias generaciones en la Argentina y muchas hectáreas y en el que las vidas no dan muchas vueltas, José Alfredo Martínez de Hoz –fallecido ayer a los 87 años en prisión domiciliaria– se educó en la universidad de Oxford, Inglaterra. El más célebre de los habitantes del Cavanagh, frente a la Plaza San Martín, estaba rodeado de pintura abstracta de su admirado Rogelio Polesello, fotos de sus cacerías en Sudáfrica y un retrato del abuelo del mismo nombre que introdujo el alambrado en la Argentina. Joe, como lo llamaban sus íntimos y también sus enemigos, se expresaba sin levantar la voz y con gestos mínimos.

Vivió lo suficiente para ser juzgado y condenado por la justicia en 2010.

Sus restos fueron inhumados ayer en un cementerio de Pilar en una ceremonia familiar.

Pese a que fue nombrado unos días después del golpe de 1976, José Alfredo Martínez de Hoz era el candidato cantado para el manejo de la Economía por parte de la Junta Militar. En parte, por sus contactos internacionales que la dictadura consideró importantes para evitar el aislamiento. Y otro factor fue su propia vinculación con el establishment local. Apenas asumió, el FMI hizo un giro por el equivalente a US$ 100 millones de la época que ayudó a que las reservas del país pasaran de US$ 23 millones a US$ 150 millones. Su discurso del 2 de abril de 1976 lo mostró interpretando el papel que marcaría su propio destino y el del país.

Sin duda, cambió el funcionamiento de la Argentina.

Martínez de Hoz cultivaba sus relaciones en el exterior, desde David Rockefeller en EE.UU. a las primeras figuras del conservadurismo inglés como Margaret Thactcher con quien hizo una gestión en 1979 antes de la guerra de Malvinas. Buscaba un gobierno “mancomunado” con los británicos.

El economista Jorge Schvarzer, que estudió su desempeño, señaló la permanencia de Martínez de Hoz en el cargo hasta marzo de 1981 y su enorme poder político.

Martínez de Hoz deja el puesto en marzo de 1981 luego de ejercer como ministro durante cinco años sin interrupción con resultados notoriamente negativos: el país no creció, los salarios reales disminuyeron, la inflación no disminuyó a niveles controlables y la deuda externa creció a niveles explosivos a US$ 40.000 millones.

Schvarzer cuenta que fue muy sostenido en el seno de la Junta por Jorge Rafael Videla. Se supo después que en 1979 dos de los tres miembros de la Junta lo criticaban abiertamente.

Quienes lo conocían destacaban su pericia y sangre fría para conducir una economía en la que todos los incentivos estaban dados por el sistema financiero que ofrecía un lucro fácil.

Abrió el país a todo tipo de importaciones, creo dos tipos de cambio, el financiero y el comercial para las exportaciones y será recordado comoel ministro de la “tablita”, con una devaluación gradual a ritmo descendente del tipo de cambio, que nació en diciembre de 1978 con la intención de contener la inflación, algo que nunca logró. Curiosamente, el tipo de cambio comenzó a atrasarse y su grupo de pertenencia, el campo, comenzó a alejarse aceleradamente de su política.

En aquellos años hubo desindustrialización.

Pero no fue masiva, sino selectiva. Hubo un conjunto de grupos económicos que salieron beneficiados. Entre ellos, Loma Negra, de su entrañable y ya fallecida amiga Amalita Fortabat. Y Ledesma de la familia Blaquier, entre unos pocos. Guillermo O´Donnell escribió que se pasó de un modelo de industrialización por sustitución de importaciones de matriz desarrollista, “hacia un modelo de acumulación financiera, por el cual las grandes empresas tomaban crédito en el exterior, lo colocaban en plazos fijos, valorizaban el monto prestado, y lo fugaban hacia las casas matrices o hacia sus propias cuentas en el exterior”. Se conoció como la bicicleta financiera, una carrera del peso contra el dólar que intentaron aprovechar hasta los jubilados.

La plata dulce y el deme dos en Miami de una clase media que por primera vez viajaba al exterior, también fueron parte de la gestión de Joe.

En el sector privado, Martínez de Hoz se había desempeñado en el manejo de campos como la estancia Malal Hué, seguros, financieras y la acería Acindar. También dirigió la Compañía Italo Argentina de Electricidad y fue investigado por el fiscal Ricardo Molinas acerca de la estatización de esta empresa de electricidad en 1980 que estaba quebrada y endeudada y por la que el Gobierno desembolsó US$ 394 millones. Molinas sacó a la luz que la operación se había realizado en francos suizos pese a la tenaz oposición del director de registros de Inversiones Extranjeras del ministerio de Economía, Casariego del Bel, que luego fue secuestrado y desaparecido.

Ese año se produjo una masiva quiebra de bancos desde el cierre del Banco de Intercambio Regional (BIR) a quienes se acusó operar fuera de las reglas. Se acrecentó la demanda de dólares y la fuga de divisas, lo que aceleró su salida. Martínez de Hoz fue reemplazado en marzo de 1981 por Lorenzo Sigaut, el ministro que sentenció, “el que apueste al dólar, pierde”.

Desde que asumió Néstor Kirchner en 2003, Martínez de Hoz que solía asistir a distintos actos empresarios como las convenciones de los bancos extranjeros, dejó de hacerse ver. Incluso, hasta de caminar por Florida. Y hasta vendió en 2004 a Andrés Garfunkel la estancia establecida en 1854 cerca de Mar del Plata y admirada por un castillo estilo escocés y líneas góticas que llegó a contar 12.500 hectáreas en la zona que luego se llamó Chapadmalal.

Fuente: Clarín /AGP

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