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22 de septiembre de 2011

Nuestros sabuesos son muy capaces

(AGP).- Por Nicolás Avellaneda. Tenía dudas sobre el tema de esta columna. Hasta que comprendí lo avanzada que está la investigación criminal en la Argentina y, sobre todo, en la provincia de Buenos Aires.

Tal vez la gente común no se dé cuenta porque no siempre trasciende todo el trabajo que hacen nuestros investigadores. Es una pena; como también es una pena que el atentado a las Torres Gemelas no haya sido investigado por nuestros sabuesos. Porque en ese caso, capaz que esclarecían el asesinato de Abraham Lincoln o el del archiduque Francisco Fernando de Austria, muerto en Sarajevo en un atentado que fue el prolegómeno de la Primera Guerra y que, dicho sea de paso, ya fue esclarecido. En cuanto a las Torres propiamente dichas, bueno, ya se sabría algo cuando buscaran a la familia Pomar.

No es broma. Lo que ocurre es que la capacidad investigativa de nuestros expertos es tan amplia que, aunque estén en la calle Florida buscando a una elefanta embarazada, son muy capaces de hallar a la hormiga renga que se había perdido dos años antes en Ringuelet y que habían buscado hasta en Jujuy, sospechando que el insecto pudiera  haber viajado a aquella provincia para visitar a una prima lejana.

A veces dudo sobre quiénes son más capaces: si los integrantes de la Policía Bonaerense que aún buscan a Julio Jorge López, o los fiscales que todavía no saben lo que le pasó a Luciano Arruga. “Vos sos muy injusto –me dijo el otro día un juez amigo, y me explicó-: No es que a Julio López lo busquen mal o no quieran encontrarlo; lo que pasa es que no se acuerdan dónde lo pusieron. Y en cuanto al pibe Arruga, no es que los fiscales no sepan, el problema es que ya saben”, concluyó Su Señoría.

Pero críticas, dudas, olvidos y certezas al margen, lo cierto es que la capacidad de nuestros investigadores es admirable. Sin ir más lejos, fueron capaces de hallar el auto de los Pomar con todos ellos incluidos, no el día en que se denunció su desaparición –cuando hubiera sido más fácil-, sino 45 días después, cuando los pastizales que rodeaban el vehículo volcado  a la vera de la ruta, estaban mucho más altos que 45 días antes. ¿No es asombroso?

Otro caso asombroso es el de María Marta García Belsunce. Muerta en un lamentable accidente dentro de su propio baño según su propia familia, resultó que la pobre había sido asesinada de seis tiros, dentro de su propio baño, sin que nadie de su propia familia hubiera visto nada ni se hubiera dado cuenta de algo. Los sabuesos que investigaron el hecho, siempre sospecharon de todos los familiares pero su tremenda capacidad les jugó una mala pasada: las sospechas resultaron tan grandes que literalmente taparon a los sospechosos.

Así fue como imputaron y condenaron al gordo Carrascosa por “encubrimiento”, sin molestarse en aclarar a quién o quiénes había encubierto. Y lo mismo pasa por estos días con otros varios familiares de la víctima, a los que se acusa de encubrir una acción que, por ahora, no tiene ningún responsable. No obstante, cabe recordar que los ahora acusados son los mismos que pidieron y lograron que les “sacaran a la policía de encima”; los mismos que borraron cuanta evidencia pudieron; los que gritaron a los cuatro vientos que se había tratado de un accidente; los que falsificaron el certificado de defunción y los que pretendieron cremar el cadáver.

Más capaces aún que nuestros investigadores, esos familiares siguen diciendo que son inocentes, que si hicieron todo lo que hicieron lo hicieron de buena fe de puro ignorantes que son y le exigen a la Justicia (¿qué cosa, no?) que busque y encuentre a los asesinos de María Marta. Una tarea más que complicada luego de tantos años, pero sobre todo ahora.

Porque ahora, un tercio de la Bonaerense y toda la justicia de Morón están detrás del caso Candela. Bueno, ahora no; en verdad, lo están siguiendo desde el mismo día de la desaparición de la nena. Aunque ese fue siempre el problema: ellos están siguiendo el caso, lo que implica que el caso va adelante y ellos van detrás. Y no hay caso, no lo alcanzan. Nótese que días atrás –en uno de los tantos allanamientos realizados en la casa donde en principio no hallaron nada pero luego encontraron todo- los expertos detuvieron al perro Bobby, de quien sospechan que sabe la verdad aunque, fiel a sí mismo, está emperrado en no hablar (o más exactamente, ladrar).

Pero siguiendo con el caso: está bien que lo sigan. Porque así, en una de esas, capaz que encuentran el helicóptero Robinson 44 que se perdió a comienzos de año. O descubren quién secuestró a Cecilia Giubileo; dónde está el cuerpo de Miguel Bru; encuentran a María Cash o desarticulan alguna de las tantas redes de trata en las que están involucrados políticos y policías.

¿Saben una cosa? A mí no me importan las críticas; yo sé que nuestros investigadores son muy capaces. Tanto, que son capaces de cualquier cosa. Si tienen que buscar a González, el asesino de Pérez, pues lo buscan hasta encontrarlo. Y si no encuentran a González, son capaces de encontrar a Rodríguez, que es bastante parecido; y si no es muy parecido, capaz que lo maquillan.

Y si con maquillaje y todo no se parece, y grita a los cuatro vientos que él es Rodríguez y no González y que no mató a nadie, pues entonces capaz que lo sueltan. Pero con el aval del gobernador son capaces de explicar que esa detención no fue un error sino un exceso de acierto, y que ya lo van a encontrar al González ese al cual, si aún no lo hallaron, es sólo porque no quiere colaborar.

Son geniales nuestros investigadores. Claro que a veces me dan un poquito de temor. Sobre todo por estos días en los que sí o sí, por orden del gobernador, tienen que encontrar a los asesinos de Candela. Mi temor es que buscando y buscando a esos asesinos lleguen hasta mí y que, al no tener de qué acusarme, me acusen precisamente del crimen del que hasta ahora no pueden acusar a nadie.

Mi amigo el juez –que llegado el caso no me serviría de nada, porque es de la Capital- afirma que exagero. “No te des manija –me dijo anoche-, capaz que no pasa nada”. Pensándolo bien, sí, capaz que no. Pero estos son tan capaces que, por más que yo sea capaz de demostrar que soy inocente, capaz que me condenan aduciendo mi falta de capacidad para demostrar que no soy culpable.

Y eso es lo que tanto me preocupa. Porque nuestros sabuesos son muy capaces…

 

*Por gentileza de NCN

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